Toda la vida es ahora.

 

 

 

Pon las caricias sobre la mesa,

ahí donde las pueda ver.

Yo abrazaré el aire que las envuelve,

tú venerarás las manos que las sostienen.

 

Aún estamos a tiempo.

Aún nos quedan, amor, un par de mil amaneceres que vivir,

un deseo urgente resbalando en el cristal de la ventana.

Corre los miedos y destapa el cielo con las manos,

abracemos este nuevo día,

aún nos queda algún que otro impulso a buscarnos sin permiso,

a rodar el sin sentido por encima de la cama,

por el horizonte que se dibuja en tu espalda.

 

Digámosle al tiempo por dónde, 

hagamos eterno el momento,

pues lo demás,

como mariposa en otoño,

viene, te toca, se va.

Y mañana no sé,

pero ahora tus caricias gritan,

hoy es siempre todavía.

 

Levanta las manos y toca el cielo,

dime cuántas veces han rozado las gotas de lluvia tus dedos,

cuántas has intentado retenerlas entre los labios

justo antes de estrellarse ingrávidas contra mi boca. 

Dime cómo resbalarían los intentos de tus dedos si mi piel fuera cristal

y tus deseos corrieran por mis ganas.

Dime cuántas veces has deseado que la tormenta no acabara,

que no dejara de llover cuando fuera no sé, 

pero dentro tú.

 

¿Qué certeza hay más absoluta que tú?

No me respondas aún. 

Ahora respírame fuerte,

suéltame despacio después.

No pretendas retenernos en este aire viciado

ni buscarnos en el rastro que dejamos en el vaho.

Quiero volar sin más,

y luego volver con todo.

Volver a hacer polvo todas las dudas que se ciernen

sobre esta mesa.

 

Hazlo.

Deja que acontezca.

Deja que cada regreso del dolor,

quebrante y rasgue ese lugar exacto y profundo

donde la emoción sangra

y la razón prevalece.

Deja que suceda,

y sucederá allí donde la libertad

siempre permanece.

 

Hazlo, amor,

Llueve ahora

o calla para siempre.

 

Mai Alonso- Toda la vida es ahora

Una Marca Personal de