No eres tú, es tu LUZ

A ti,

tú que estás aquí a mi lado, tú que ya no pero siempre, tú que aún no te conozco, tú y solo tú, donde seas y estés. 

 

La Navidad, amor, es eso tan bonito que dicen que llega. Pero te miro, y sin ir más lejos, creo que nunca se ha ido. ¿No lo ves? Eres luz, y no hay sombra que te alcance.

 

Hoy te regalo mis ojos envueltos en piel y aliento,

para que puedas verte a través de ellos y enamorarte siempre de quien tú eres,

de todo lo que eres y ya tienes.

Para que recuerdes cómo es de bonita la vida cuando te mira,

cómo llenas de luz la herida. 

 

Te doy mis ojos, amor.

Por si despiertas y la luz te ciega. Te ciega tanto,

que tu mirada no alcanza a ver de qué están hechos los sueños que no son de papel,

que lo que duele no son las espinas clavadas en tu piel

ni tu voz es la que brota como un halo de vida en el quejido roto de tu boca.

Y hay que ver lo que dueles, cuando no eres.

 

No temas, porque por mucho que el tiempo pase,

por mucho que duelan las grietas que nos atraviesan,

siempre podremos detenernos y reconocernos un ratito en la mirada,

en momentos de anhelo, de miedos o sueños compartidos mientras hacemos realidad las ganas. 

Siempre podremos encontrarnos aquí, aquí y ahora.

Nunca lo olvides, no te olvides.

La vida no pasa,

la vida sucede pero nunca sin ti. 

 

Y ahora que me ves, ahora que has llegado hasta aquí, mírate y siente de que está llena hoy tu mirada. 

Respírate fuerte, hay estrellas fugaces soplándote los sueños en la punta de tus dedos. 

Acaríciate las ilusiones, las dudas, los temores, los errores, y vive aquello que más quieres.

 

Porque puedes.

Porque creo en ti.

Porque Eres.

Eres luz, y no hay sombra que te alcance. 

 

 

FELIZ HOY,

FELIZ NAVIDAD.

 

 

Una Marca Personal de