En otra piel

Duermo con la piel de un verano que ya no,

en este entretiempo que no me convence ni me enloquece.

Solo las sombras bailan ahora entre mis manos.

Solo en sueños soy la caricia alegre

 y el soneto de amor improvisado de quien sin tocarle,

 siente.

Solo cuando anochece, respiro calma, sosiego, quietud.

Quien lo diría,

no hace tanto que me sentí volcán a plena luz.

 

No hace tanto que en mis ojos ardía cualquier atardecer.

La pasión me susurraba canciones bajo la piel.

El viento agitaba el placer,

el mar escocía y secaba las heridas.

La boca,

me sabía a roca, polvo y ceniza.

 

¿Te has sentido fuego alguna vez?

¿Recorrerte la columna vertebral

 el improvisado, inesperado, interminable, 

escalofrío de placer?

¿Sentir correr la vida bajo los pies?

 

Abraza hoy mis brasas,

mi voz en estas letras llenas de frío.

Llévame contigo,

y apaga estrellas hasta que el amanecer nos traiga de nuevo

 lo que se ha ido.

 

En tus sueños, amor,

me vestí de besos y el temblor más húmedo,

y al soplar el viento sobre el papel,

sobre mi propia desnudez,

tus dedos trajeron la libertad de volar con

la pasión anclada a mi cuerpo.

Mi grito mordió tus labios,

tus labios gritaron mi nombre

y se encendió para siempre,

un pedazo de sol entre mis manos.

 

Tal vez si me abrazas,

si vuelvo a cerrar fuerte los ojos,

si dejo caer la piel junto a la ropa,

si soplo más fuerte aún los sueños,

si al hacerlo el deseo se cuela sobre los tuyos,

tal vez entonces,

con el amanecer llegue de nuevo

ese calor que baila bajo el suelo.

Mai Alonso- En otra piel.

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