Este frío.



Abriste de par en par el invierno de tus entrañas,
pusiste al sol tus heridas,
tu boca sedienta al cálido aliento,
y ahora te crecen flores entre los dedos.

A medio grito

Cuando el sol besa al mar,
el alma descansa del grito,
comprende el olvido,
solloza el perdón.

Caricias

A veces la ternura,
es esa caricia con piel de agua
que conduce inevitablemente,
al llanto.

Que valga la pena

Para qué certezas.
Si allí donde fuiste, eres.
Quizá sucedió.
Quizá doliste tan justamente aquel instante,
que se abrió en tu corazón
una herida insalvable.
Un mar de dudas.
Un deseo constante.

Presagio

Lo que de verdad me asusta,
un te quiero ahogado en el fango,
llevarte temblando en la piel,
mariposas en los dedos,
que no lo puedas ver.

...
...

Mai Alonso