A flor de piel

Déjame sacudir el silencio,

temblar el mudo sentimiento. 

Salir al frío,

asomarme al vacío.

Volver a sentir el vértigo que habita 

entre tus labios y los míos. 

 

Anoche soñé que soñaba. 

Y al despertar,

he apostado todo al último beso como si fuera el primero. 

He apelado a la posibilidad más antigua, 

más remota, 

para llegar a la húmeda conclusión de,

que si no podemos lamer las heridas con la lengua,

lo haremos con la palabra.

Pero créeme,

lo haremos.

Saldremos airosos al amor.

A plena tempestad

y con las heridas abiertas de par en par. 

 

Saldremos ahí fuera,

con el corazón de agua y el frío en los huesos.

Seremos lágrimas errantes, 

rompiendo la verdad y sus letras

contra el suelo.

 

Cada gota de lluvia,

es un beso de todo aquello 

que de otro modo no puedes tocar. 

Cada beso es un recuerdo 

que quema al posarse.

Pero no hay otro modo de mojarse.

Cada lluvia es un baile de emociones sobre el corazón,

que a veces duele al caer, lo sé.

Pero otras, 

otras roza y acaricia el placer 

resbalando letras sobre la piel.

 

La palabra,

como el placer y el deseo,

corre siempre por cielos inacabados,

infinitos. 

En cielos propios o ajenos.

En pieles aún intactas, 

en caricias no dadas.

 

El silencio ahora es otro.

Cierro los ojos y me escondo del mundo,

de noche,

cuando ellos duermen y yo escribo, 

y me hago pequeña para el resto,

pero enorme entre sus besos. 

 

Y vivo y respiro. 

Allí donde la salvaje tormenta me arrastra,

me sacude y me estremece. 

Allí donde soy piel. 

Sueño. 

Y cumplido. 

 

 

Mai Alonso- A flor de piel

Una Marca Personal de