​Viento de cara 

 

 

 

Agosto, 09:05 am.Playa del Duque.

He vuelto. Y era cierto. Adiós nunca fue palabra para este amor.

 

 

Adoro esta isla. Hace 11 veranos que mis pies sintieron por primera vez ese cosquilleo tan intenso, el latigazo en el corazón que siempre provoca ese temblor perpetuo en la piel y en los pulmones. Porque cada vez que regreso, siempre es como la primera vez y vuelvo a tener la certeza de que todo lo que es infinito dentro de mi, nunca muere. 

 

 

He preguntado a los vientos alisios por esa parte olvidada y dormida en mi que siempre se queda aquí, y en ese instante el viento acaricia mi cara, pone a bailar los volcanes dormidos que hicimos despertar, revuelve mi pelo y el amor se apodera de mi respiración. 

 

Quizá sea así, y  por más que nos empeñemos, por mucho que cerremos los ojos a la inevitable evidencia hecha emoción, es imposible apagar ese fuego en el que cada uno ardemos, aquello de lo que estás hecho, lo que te araña las entrañas, lo que vive en cada poro de piel que ha sentido la partida, el peso de los años, el incendio, la pasión, la belleza, el dolor. 

Imposible, es arrancar de la piel el rastro de la caricia que la historia nos deja, que nos lleva a volver allí donde alguna vez fuimos. 

Imposible es arrancar del pecho aquello que nunca es suficiente, que nos deja siempre con ganas de más.

 

Y no lo niego, esta vez hay mucho de encuentro en este amor. En este sentirse perdida, en la incertidumbre de no saber bien hacia dónde camino pero sabiendo que todo lo que necesito está en mi. He sentido el estallido bajo mi piel. Me he mirado a los ojos tan dentro que ya no caben dudas, y si las hay, he cerrado los ojos y me he dejado llevar.

 

He vuelto. Tú sigues soplando, yo volcánica. Y en esto que arde, me sujeto fuerte el corazón, aprieto inmensa la vida contra el pecho, no sea que pases de largo. Y amor, es también eso. 

Es sujetarse con fuerza al propio latido cuando falta el aire, cuando vivir es respirar de los gemidos que van llenando el vacío del frío invierno.

Es escuchar de tus propios labios con más fuerza que nunca:

He vuelto, y esta vez será para quedarme. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mai Alonso - Viento de cara

Una Marca Personal de