Silencios de Amor

 

El tiempo, 

las noches y sus lunas,

los días y sus horas 

pasan de largo,

pero ella silenciosa,

se queda

y su olor permanece 

aun donde el sol no se detiene. 

La he visto llorar a escondidas,

fundiéndose callada

con las gotas de lluvia cuando la azotan.

 

Hay silencios inspiradores, 

—desgarradores y únicos—

en aquellos lugares

donde las flores duermen en jarrones,

sobre mesitas de noche

o florecen en la puerta de atrás 

donde se rezan las mejores intenciones,

donde la esperanza llena los corazones

donde alguien se fuma asustado su temblor, 

donde finalmente todos,

donde nunca nadie, 

donde vida y muerte 

comparten el mismo el aire.

 

Hay también silencios llenos de historia,

de naturaleza muerta bajo los pies,

de aire, de vida.

Escucha la caricia,

estremécete con su canción. 

Y siente. 

El roce y su calor.

La arena del desierto,

el polvo en suspensión,

los ojos llenos de lluvia 

la piel bañada de sol.

 

Y quién sabe amor,

en qué silencio fuimos dos,

y si mi piel era un florero 

o el jardín en el que murió.

La renuncia.

La desdicha

La injusticia. 

Pero no el Amor. 

 

Aquel día, 

miré tan dentro de tanto,

que sin querer se me cerraron los párpados,

y como si nada, 

y aún con todo, 

cayó una flor.

Y pensé que si,

a gritos si. 

Lo que sucede permanece. 

Tu frente en mi frente,

tu boca en mi boca

y la lluvia rompiendo 

contra viento y marea,

su frágil aroma. 

 

Aquel día recordé quien fui. 

Eras fuego al entrar y caricia suave al suspirar.

Aquel día llovía.

 

 Y si.

Olía tanto a mi...

 

 

Mai Alonso- Silencios de Amor

Una Marca Personal de