Nieva en el corazón

A veces vuelo torpe y tímida,

con alas rotas y marchitas,

justo a ras de suelo. 

Y eso es todo lo que puedo. 

Por haber sentido el dolor

de un mundo que no siempre comprendo.

Pero al sobrevolar tus ojos,

al ser parte de tu risa

me tiembla el pulso y

vuelvo a recordar, 

que estoy hecha de jirones de piel cosidos

pero también de estrellas. 

Y que como ellas, 

al final del día,

veo naufragar entre mis dedos 

todas las posibilidades

los sueños 

y mis dudas. 

 

Y vuelvo a recordar amor,

que desatas vendavales en mi corazón.

Y que lo que mis alas no pueden,

tu cielo de viento me lo concede. 

Una Marca Personal de