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DICIEMBRE YA NO ES FRÍO, SI NO ES CONTIGO​

Mai -  DICIEMBRE YA NO ES FRÍO, SI ES CONTIGO

Hoy, entre el frío que desatan tus aires de diciembre en tu piel aún desnuda y el calor de saber que te encontrarás al abrigo de la luz de este nuevo día, esa huella que tu aliento ha dejado dibujada en el cristal del espejo empañado, me sonríe y me inunda de ti. Y, mientras con el pulso aún tembloroso, quién sabe si de estremecido frío o de ti, dibujabas tus labios con lápiz rosa carmín, te he visto brillar, reflejada junto a mí.  

Te observo atentamente y silencio, como en esa película de cine mudo donde uno no puede perder el hilo de unos labios, y mientras lentamente subes tus medias, una a una por tus piernas recién estiradas, pensaba en que hoy no te dejaré un adiós hecho de piel encogido sobre la mesa de la entrada. Hoy no te dejaré ir sin entender por qué me gusta tanto verte vestirte así para mí. Con esa sonrisa puesta, con ese aire de estar a punto de partir, aun sin mi. 

Y mientras dejas caer tu vestido por tu espalda hoy despreocupada, pienso en que hoy quizá es mejor dejarnos todo revuelto sobre la cama. Y perderse a conciencia en el dulce vaivén y en el orden improvisado que marcan tus manos, mientras pones tres gotas de aroma a flores recién estrenadas en ese hueco donde quieres que te susurre las palabras exactas. En ese movimiento desde donde me miras diciéndome con un brillo diferente en la mirada que quizá ya es momento de subirte a esos tacones que bailan donde te dan las ganas. En esos en que te dejas ir, en que siempre te entregas, sin esperar nada.   

Porque siempre dices que ir, es algo así como bailar sobre almohadas, volar sin alas, dormir abrazada a tu yo olvidada. Y yo solo puedo pensar, en cómo ir...si no es contigo.  

Quizá ha llegado el momento de dejar a un lado el adiós que cada mañana te regalas y de darte el beso de buenos días que para ti nunca reclamas. De abrir la puerta con ese suave coraje tras tu espalda y de decir, hasta aquí mi alma cansada. Me voy así, libre y sin más equipaje que una maleta cargada de ti. Y no me esperes despierto, apaga la luz y cierra al salir, mi viaje empieza aquí.

Quizá ha llegado el momento de dejar de romperte sin apenas hacer ruido, de amar en silencio, de no encender la luz, de amar solo a contraluz.   

Quizá ha llegado el momento de pensar por qué hacemos esto o aquello, quizá ha llegado el momento de pensar un poco menos si no es en ti, de sentir un poco más si es contigo.

Quizá ha llegado el momento de despertar a la vida, de abrir los ojos, de escribir a qué saben nuestros sueños, de darles su verdadero valor, de encontrar ese lugar en nuestro corazón que nos pertenece, de buscar esos abrazos que llenen y abriguen esos fríos espacios olvidados y tan necesitados, de subirse y perderse en ese dulce vaivén tan lleno de amor y vida que todo lo puede, de encontrarse más allá que en el reflejo de un cristal, de dejarse la piel escrita en simples servilletas de papel.   

Quizá ha llegado el momento, tú momento, de viajar con solo esa maleta cargada de sueños, de que desde el andén te gires por última vez  y mires de frente a tus miedos para decirles que si, que pueden venir contigo, que ya no temes ir, pero que tú ya no te quedas aquí a ver el tren partir.

 

No sé en qué momento ocurre eso, en que momento esa luz se enciende en nuestro corazón. En qué momento algo te revuelve por dentro cuando te ves fuera de tus sueños, en qué momento sentimos esa fuerza que nos despeina y nos despierta en medio de un huracán, que nos impulsa a saltar al vacío en el mismo momento en que sabemos que nunca ninguno será más grande que el que ya vivimos...Ese momento en que decimos, si, adiós miedo, la vida empieza aquí...Que eres tan bonita y verdad como eso, como ese beso que tiene mucho de pasión, de fantasía, de sueño....de revolución. 

No sé en qué momento exacto uno siente que ese beso merece ser escuchado, acunado y deseado. Quizá siempre lo hemos sabido, quizá siempre lo has llevado dentro silenciado, dormido, acostumbrado, resignado, muerto de frío.

No sé cuando ocurre eso...Aunque creo sentir, que tiene mucho que ver con el amor, ese que flota por todos lados y que hoy se condensa en el vaho que dejan los besos de tus labios. Ese amor que un día, llegue como llegue, llama a tu puerta y te pide que no le niegues su voz, que le beses lento y con pasión. Quizá con ese alguien que un día te pronuncia en sus labios con el mismo amor que tú no ves y que desprendes sin aún saber, con ese aire que una noche juguetón se cuela en tus sueños, estira la punta de tus sábanas dejando tus pies desnudos y te despierta a un sueño, un sueño ya imposible de apagar ni a dulce golpe de despertador. Imposible de evitar, de ignorar, como ese escalofrío que te recorre libre la espalda justo en ese instante en que temblando estás a punto de tocar, a punto de entrar en ese agua caliente y espuma de jabón, que te hará cerrar los ojos y abrazarte con fuerza al presente.  

 

Y tú. Tú amor, siempre dices que es así. Que la vida es eso. Ese viaje que se siente dulce y libre, y en el que hoy, estas sumergida desde que te observo mientras tiemblas con la fuerza y la piel de amor herida, ese momento en que me has mirado decidida, en el que te has hecho poesía para sencillamente, subirte y feliz, al tren de tu vida.  

 

Siempre dices que la felicidad duerme ahí, que es algo así como suspenderte en el tiempo, uno de los mejores lugares para estar a solas contigo misma. Donde dices que conociste el verdadero amor. Te conociste a ti. Donde tú eres más tuya. Donde con el suave traqueteo te rindes al vaivén de sus vagones, en paz y en calma, hasta quedar dormida.  Donde vas y te dejas ir.  Sin ir más lejos. Lejos y cerca.   

Y yo, ahora te miro y lo entiendo. Porque cada vez que te acercas y tu voz me roza, me veo en el andén de tu mirada, a punto de coger el tren. El tren de mi vida… o quizá de la tuya...y cada vez que tus labios me rozan y me llevas a ese lugar a solas contigo y lejos del mundo, yo…me subo a ese tren y quedo suspendido en tu tiempo. En el mejor lugar del mundo. Perdido entre tu pelo y tus besos. Tu tierna y salvaje manera de llevarme a ti. Y eso, es lo más cerca de ti que puedo estar. Y lo más lejos de ti que quiero estar. Donde poco a poco te posas sobre mí, y yo voy acomodándome sobre ti. Donde lentamente, perdemos de vista el suelo para adentrarnos en nuestro sueño. 

 

Y juntos nos hacemos al tiempo, en un viaje sin prisa pero sin pausa, con versos escritos en el vaho de las ventanas, con mil paradas… esas que se anuncian previamente con un escalofrío recorriéndote la espalda.. Paradas y frenadas en cada uno de los huecos que dejamos, que inventamos para volver a reanudar la marcha. Libres, viajeros, entre mi pecho y tu espalda…  

Porque viajar es bonito,si. Es bonito si tú estás en él. En ese viaje donde en cada centímetro encontramos un motivo para detenernos. Llenos de historias, vidas, anhelos y deseos que nos susurramos. Que nos concedemos. Que nos confesamos. Y sujetos a la vida, nos vaciamos. En silencios, en palabras, para después llenarnos de aire nuevo. Y deshacernos, perdidos y encontrados, en ese suave traqueteo mientras yo te duermo... en el vaivén del tren de mis abrazos.

 

Y ahora lo entiendo. A ti te encanta viajar en tren, y a mí contigo. Y ya no importa si es diciembre y hace frío, si es contigo con quién voy, entre suspiro y suspiro. 

Porque quizá amor, ha llegado el momento de decirte que si, que contigo, quiero.

 

Mai

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