ella

Pólvora de la mañana.Un estallido de mil colores en la retina.Una silenciosa y repentina danza,que pasea libre,linda y loca,al alba. Un amanecer recién estrenado donde poder respirar. Un soplo de aire fresco para poder volar.Un cielo dinamitado en mil pedazos por armar.Un caos perfectamente ordenado,un horizonte inacabado. Ella.Un deseo que te recorre por dentro,urgente y a contracorriente.Con un mensaje de amor que dice,solo apta para valientes.Para amantes, dementes.Que se te planta delante y te mira de frente.Como el firmamento,retadora e imponenteentre azul y transparente. Un poema tras otro que te invita a sentir.Un verso inesperado que se cuela entre tus manomucho antes de verlo venir.Un viaje de mil sueños por cumplir,de vidas aun no escritas y que tienen tanto que decir. Ella es así.Esa luz que se cuela por los huecos de tus sueños rotos,que arregla destrozos y cura corazones rotos.Ella es luz y es verdad.Es el huracán que busca robarte el centro de tu gravedad.Que te hará girar,temblar,soñar,llorar,reír...A fin de cuentas,vivir.  ​

DESPIERTA, AMOR

Amanecer a tu ladoy un eco de voces,susurrándome.Un aire de misterio,cautivándome.Un halo de brillo,abrazándome.Unos brazos a la vida,sujetándome. Hay un sendero de luzen cada caricia que voy suspirando,un latido acompasadode dos corazones palpitando,una danza de amor y deseoen el aire flotando.Y voy..porque tu, amor,ya me estabas esperando. Late entre mis labiosuna palabra que no caeque retumba en mi gargantamientras tú,me miras. No hay distancia que nos unamás allá de la que recorren hoy mis brazos,que se pierden por tu sombrasque te abrazan por la espaldacon el toque justo de esa magia,la que habita en nuestro mundoy que provoca,el temblor más profundo. Más deprisa,Más intenso,y temblandocuando tú me regalaseste inmenso momento.De cielode tierray universo vibrando,en ese preciso instanteen que tú,te giras. Te giras y me miras,sin apartar tu mirada de la mía.Me miras y me invitas,a esa danza infinita.Cae por fin la palabray el beso que acompaña,al cielo que se abrea la tierra que ardeal manto de estrellas fugaces,cuando tus alas se abren. Y como en un bosque encantado,hay mariposas volando,colores y anhelos brillandoen esta tierra de duendesde sentimientos encontrados,que juegan en unos labios dormidostratando de despertarlos.​

Deseo

Que te caigas por la curva de mi espaldao en la luz que habita en mi ombligo,a tientas,a ciegas.Que te subas a todos mis precipicioso al planeta que vive en mis lunaresa besos,de vértigo. Que te hagas polvoy de estrellas.Lloviendo fugazcolgando en un cielo,infinito y abismooscuro y puro,deseo. Te deseo.Y esta vez no temblaremos en vanosi es contigo encadenado,a las puertas del cieloabrazado a la locura,al calor de tu cintura,en ese breve espacio de luzdonde perdimos la cordura. Atrapados y temblando,en un sueño de una noche de veranoen el grito de un escalofríoen el sabor de tus labios…Temblaremos de emoción,en ese baile de sueños prohibidostan llenos de vidaentre la luz y las sombrasen que la piel y el cafése dejan caerlentamente,sobre la alfombra. Atrapados cada vez que me nombras,cada vez que tu boca se acercame besay me provoca.

Desvelo​

Ven y despiértame de este mal sueñoven y escapemos a esta noche de luna.Bailemos, como solo tú y yo sabemos.y volemos a ras del suelomientras dure este desvelo. Ven.Que quiero sentir la caricia deshacerse entre mis dedos,arrodillarme a sostenerte ante la sorpresa inesperada de tus pesadillas,despeinadas, idas, entre mis brazos contenidas,brillando tu piel pálida bajo el reflejo de la luz,aun dormida. Que quiero leerte antes entre líneas,y adivinarte cómo vienes después.después de cada una de tus curvas,esas que se mecen delicadamente contra las mías. Que quiero mecerte a susurros entre tu boca y la mía,lento, ante el elegante baile de tu poesíaante el sutil y ardiente roce de tu lenguajedelicadamente entrelazado con el mío...con mi urgente y delirante deseo de amanecerte,para verte. Verte ahogándote en los suspiros que brotan de tu garganta,que tus labios derraman,palpitando aún en tu pecho como sueños de un pasado que aún tiritancomo lluvia que moje el sendero que se abre de tus piernas hacia el cielo. Déjame esperarte al otro lado de la fantasíamientras caminas desnuda hacia mi encuentro,desearte mientras lentamente lo hacesy hacer de esta realidad un sueñoal verte descalza y flotando,a dos centímetros del suelo. Déjame sentir el escalofrío que te recorre la espaldacuando al llegar te tomo al vuelo y te poso sobre el suelo,acariciarte al fin, y comprobar que no eres sueño..que eres tu y estás aquí,respirando el mismo aire que nos mueve y nos empujaal son de este viaje y la luz de luna. Que quiero quedarme a vivir con tus piernas abrazadas a mi cintura,en ese abrazo firme contra mi que me regalasy que ahora es refugio, huracán y casa.En esta lluvia de besos que caen sobre una noche cada vez más mojada.En un torrente de versos que resbalan sin piedad sobre tu espalda,En esta magia con la que me envuelvescuando mis piernas ya no me sostienen.Ven y bailemos, como solo tú y yo sabemos.Y volemos a ras de suelo,mientras dure este desvelo .

El tiempo no tiene orilla​

Pongamos que contigo ya no es sin ti. Y que esta lluvia es como una de esas canciones sin letra. Esa que moja suave las aceras, al mismo ritmo lento en que tus manos deshacen por mi espalda las gotas de nube en gotas de lluvia…A punto de caer, a punto de mojar, a punto de romper, a punto de despertar a la vida de par en par. A veces basta sentir amor para saber lo fuerte que hay que llorar para entender lo que es morir.A veces basta ese pequeño y dulce mordisco en el hombro que la vida te regala para hacer girar sin cesar las gotas de arena que duermen en el reloj de tus caderas.A veces basta un susurro al oído para detener y volver a reavivar la marea que en segundos inunda los huecos de un frío, seco y dormido invierno.A veces, basta una palabra para sentir el peso de lo que ya no tenemos. El peso del vacío atragantado y ahogado en un ya nunca que retumba en la garganta.A veces, olvido para recordar que cada día morimos un poquito a cambio de querer vivir mucho más. Hoy sabes que nada más importa cuando sientes de verdad que la vida se te escapa entre los dedos, cuando quieres vivirla tanto y tan urgente que sin querer vibras, que la necesitas si o si, aquí y ahora, que no importa cuántas veces quieran alejarte de ella, que uno sabe que no hay nada más bonito como los intentos del océano por besar la arena.Y yo te quiero ahí. Y tú quieres también. En la arena, esperando recogerme en todos mis pedazos, en todos mis intentos, en el empuje de las olas que me arrastran, que me envuelven y me llevan, inevitablemente, a morir en tus orillas. Hoy sabes que el tiempo no es quien cura ninguna herida, que no tiene orilla y sencillamente se desliza, que eres tú quien has aprendido a jugar con sus lunas, a esconderte del sol cuando necesitas su sombra, que comerse la vida a bocados no necesariamente tiene que ver con atragantarse ni ahogarse. Ni con correr por delante del tiempo, ni siquiera con tratar de detenerlo. Y si mucho con disfrutar y disfrutarse del momento, del paso lento del tiempo cuando sin prisa lo recorremos, de ese tiempo que la vida dulcemente nos roba apenas lo reconocemos, de ese aire que nos quita sin ahogar, sin apretar, cuando ella asoma. De esa lluvia muda de primavera recién estrenada tras el cristal de la ventana, de ese silencio que me envuelve cuando me dejo sostener por sus brazos, ese abrazo que te protege como si nada más fuera necesario ni nada más fuera a ocurrir fuera de esas paredes color carne y beso, como si nada tuviera fecha de caducidad porque ahí estamos, con esa sensación de eternidad entre las manos, de sueño y sueños entre los dedos enlazados, de silencios que nada tienen de vacío, de momentos compartidos, amor y sueños contenidos, llenos de susurros lentos, cálidos, a vértigo revueltos, entre tu pecho y mi pelo, entre tu boca y la curva de mi cuello. En ese remolino de viento que sientes recorriendo tu espalda, que sube y baja como la espuma, que se besa y acaricia entre los labios, hasta que entras y te quedas, y así una y otra vez, despiertas. Hoy quizá sabes más que ayer. De vivir y latir con la vida, en esa sensación de no llegar pronto, ni llegar rápido, simplemente llegar. Y lejos. Lejos y contigo mismo como si no hubiera otro modo, ni otro camino. Y a cada paso, a cada bocado, tú conmigo y juntos un poquito más lejos. Para volver a empezar, que al final, siempre es seguir y avanzar. Ese bucle infinito, ese punto y seguido que siempre es comienzo, ese provocador y necesario paréntesis abrazando tu ombligo, esos puntos suspensivos que tanto te gustan cuando gritan a los pies de tus orillas, donde escuece pero no daña, donde todo es después paz y calma.  ¿Pero qué ocurre cuando sientes que la vida se te va? Cuando se deshace y se deshoja a pedazos por el suelo, y todas las orillas se desdibujan y el cielo de pronto se hace crudo invierno. Y qué ocurre con ese dolor que se siente cuando te aprieta el corazón hasta recordártelo…hasta ponerte de rodillas ante la vida y recordarte que no somos dueños de nada, ni siquiera del tiempo? Que ella no se detiene, no. Y a veces ni te cede la palabra. Te obliga a seguir mientras tú, lates. Aunque ya no sepas ni cómo. El latido se resiente, se quiebra, como ese piano de cuerda rota pero que aún así, sigue sonando. Quizá con una melodía más quebrada, sin letra, a sollozos a veces en el silencio, a susurros entre el ruido, aunque sonando sin parar… como esta lluvia de hoy. Sigue sonando. No hay latido. Tres palabras. Un segundo. Una vida. Un ya no. Aquella tarde de lluvia. Aquella amarga forma de mojarse las aceras. Aquel silencio hecho melodía en mil maneras. Aquel lo siento. Aquellos tres puntos suspensivos… Silencio. Hasta mi propia voz se ha ido. Y sigo. Sigues. Porque hoy sabes también, que nada se detiene, que no somos dueños del tiempo, ni estamos a salvo de los zarpazos inevitables de la vida. Que la vida, es aquí y ahora. En cada intento desesperado por buscar agarrarme a tu orilla. Se que lo notas. Suspendida en algún punto a la deriva que de pronto lo ha revuelto todo. Mi pelo, mis ganas, mis sábanas… Hoy me has llamado amor, hoy amanece, ya no llueve. El sol tirita en tu sonrisa y amanece de nuevo para mi, para ti, para nosotros. Y es que hay espaldas que salvan vidas. Hay besos que encierran salidas. Todo es más vivo, más colorido, todo parece invitar a hablar de pasión, a deseo, a quererlo aquí y ahora, donde la vida empieza cada cinco minutos o cada siete millones de segundos… Qué más da, si el tiempo ni nada importa cuando sabemos que eso, es justo lo que no tenemos. Tiempo.Vivir en ese segundo que es todo, todo lo que dura y ya no será. Tal vez resuene por siempre si todo es bonito a su lado. Y vidas vividas por vivir o recordar, días que se van sin darnos cuenta y en los que a veces necesitamos que algo o alguien nos sujete a la vida por un instante. Nos recuerde cuando lo olvidemos, que aún vivimos. Que caer está permitido, que nos dejará sus brazos abiertos cuando nos lancemos a sus precipicios , que el cielo está aquí abajo cuando estás a mi lado, y saborearte, detenerte en esos momentos, a bocados de placer, a quemarropa, a sorbitos, a cucharadas, a besos, a flores en tu pelo, a te hace desearte, vivirte, recordarte a mordiscos…a cierra los ojos y despierta. Vive. Que el deseo nos mire de frente, mientras tu y yo fundimos lo que antes deshicimos, mientras dejamos de mirarnos a cambio de vivir con los ojos cerrados. Vivamos una vida en la que se respire aire, llena de besos y abrazos, y en esto si, amemos el derroche y seamos. Que no hay nada mejor que ahogarse en suspiros y en cuellos que saben cielo y huelen a casa. Reír hasta perder el hilo de la propia risa y desgastarse a caricias hasta que la piel diga basta, y descubramos cuantos nuevos horizontes se esconden detrás de tu sonrisa, detrás de tu pelo desordenado cuando soplan tus ganas a favor, de las flores que pueden brotar de todas las cicatrices mal curadas, de todos los golpes y piedras marcadas en tu espalda a caricias hechas camino y hoy dibujadas. Quién sabe, no se a ti pero a mi, algo me dice que ame esa lluvia. Esa que solo es melodía. La misma que te vio renacer de tus cenizas, ahogarte en tus tristezas o llorar en tus alegrías.Quizá la lluvia te sorprenda y todo lo que quiera sea tan solo morderte la vida y acariciar tu mundo mientras sea tuyo. Quizá estemos aprendiendo que vivir va más allá de lo correcto, lo perfecto, lo inevitable y aprendiendo a vivirnos a peso, a pelo, a piel, a suspiros de deseo rotos. A elegir que sea siempre la ilusión la que nos despierte.Quizá eso de comerse la vida a bocados sea un poquito así…algo así como estar  eternamente enamorados. ​

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