A cielo abierto

 

 

 

 

Me dueles, 

—duda—

la piel de tanto estirarme,

en cada intento

de buscarte en el horizonte,

de tocarte antes de tiempo

sin encontrar la respuesta que escondes 

al final de delgada línea azul,

entre cielo y tierra,

tú.

 

 

Que alguien lama mis heridas y descubrir,

que como en todo,

no hay límites más allá de una mirada que brilla.

Que en verdad nunca se acaba,

que es cielo abierto al vuelo,

a la caída, 

a mar adentro, 

hasta llegar a otra (tú) orilla.

 

Que eres un aquí infinito, 

el eterno ahora. 

Y descubrir, al mirar dentro de esos ojos que me

miran, 

que no hay que ir tan lejos para encontrarte. 

Que presa en el abrazo que precede a ese instante,

la pregunta se desvanece 

y no es ya ni cómo ni cuándo, 

sino dónde mejor que en tu pecho atada,

que a la libre y salvaje duda que me sostiene.

Que a veces me sostiene.

Que a veces desemboca en el grito 

y en el silencio, después, se desvanece.

Se va y yo con ella. 

O dime si es contigo quizás, 

que el miedo entonces enmudece. 

Dímelo,

sin apartar ni un segundo tus ojos de los míos. 

 

¿Dónde van tus besos 

que saben a vuelo,

a cielo,

a regreso?

 

¿Dónde susurrarnos

—corazón—

entre el murmullo del viento,

el sentir, la fuerza, la entrega,

si no es aquí y ahora? 

 

¿Dónde está la vida cuando no te mira?

 

Mai Alonso - A Cielo Abierto

Una Marca Personal de